Esclerosis múltiple progresiva secundaria (SPMS)

La esclerosis múltiple es una enfermedad inflamatoria crónica del sistema nervioso central. El patomecanismo de la enfermedad consiste en que los linfocitos B se activan, por un factor causal desconocido, para producir anticuerpos dirigidos contra la proteína de la mielina y desencadenan una serie de procesos inflamatorios, con la participación de, entre otros, linfocitos T, citoquinas, interleucinas y bandas oligoclonales.
La mielina es una sustancia grasa que rodea los axones y forma una capa eléctricamente aislante, cuyo principal objetivo es aumentar la velocidad de transmisión de las señales eléctricas en las neuronas. Como consecuencia de un mecanismo de autoagresión empieza el proceso de desmielinización, es decir, la pérdida de mielina, que produce a su vez un debilitamiento de conducción o pérdida de las propiedades de conducción de señales a lo largo de los nervios y provoca la degeneración de los axones.
En los primeros años de la enfermedad los procesos inflamatorios superan los cambios degenerativos.

De acuerdo con el proceso patológico en el sistema nervioso central y el avance de la enfermedad, se distinguen las siguientes formas clínicas de esclerosis múltiple:
a) remitente-recurrente (RRMS) – debido a la agravación del proceso inflamatorio durante la recaída aparecen nuevos síntomas neurológicos (o aumentan en intensidad los síntomas anteriormente presentes) y desaparecen (generalmente después del tratamiento con corticosteroides) durante el período de remisión

Forma crónicas con un predomino del componente degenerativo:
b) progresiva primaria (PPMS) – deterioro permanente del estado neurológico, sin periodos de recaída ni remisión de los síntomas
c) progresiva secundaria (SPMS) – después de años de recaídas no se observa la remisión, sino la progresión de la discapacidad del paciente.

En el Instituto tratamos a SPMS.
La necesidad de buscar nuevas opciones de tratamiento para pacientes con esclerosis múltiple progresiva ha llevado a investigadores y científicos hacia las células madre. El trasplante de células madre aporta nuevas generaciones de células. Como elementos indiferenciados, las células madre son capaces de diferenciarse, dividirse y autorrenovarse, así como crear células más especializadas. En un estudio de 2012, las células madre mesenquimales se usaron de forma segura en pacientes con esclerosis múltiple progresiva secundaria. La evidencia de la mejora estructural, funcional y fisiológica después sugieren un efecto neuroprotector.